Más de 12.000 usuarios sin luz en Cañuelas: el mapa del ENRE expone la magnitud del corte

El registro oficial del Ente Nacional Regulador de la Electricidad contabiliza 12.894 usuarios afectados en el partido. Cañuelas concentra más de 7.000, mientras también aparecen Los Pozos, Los Campitos, Santa Anita, las zonas rurales y otras localidades. El dato vuelve a poner bajo la lupa la calidad del servicio y la necesidad de inversiones.

Lo que para algunos vecinos comenzó esta mañana como «otro corte de luz» terminó mostrando una dimensión bastante mayor cuando se observa el registro oficial del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE). El organismo contabiliza 12.894 usuarios afectados por interrupciones del suministro eléctrico en el partido de Cañuelas, según el estado del servicio informado durante la mañana de este jueves 27 de agosto.

Y el dato merece detenerse un momento.

Porque detrás de esos casi trece mil usuarios no hay solamente números en una pantalla. Son hogares, comercios, talleres, industrias, establecimientos rurales y familias que durante varias horas quedan sin uno de los servicios esenciales de la vida cotidiana.

El registro del ENRE permite además observar que el problema no se concentra exclusivamente en un barrio. La interrupción alcanza distintos puntos del distrito y se extiende desde la zona urbana hasta sectores rurales.

Cañuelas concentra el mayor número de afectados

Según la información publicada por el organismo regulador, la localidad de Cañuelas registra 7.120 usuarios afectados, convirtiéndose en el sector con mayor cantidad de interrupciones dentro del partido.

Pero el mapa no termina allí. Los Pozos suma 888 usuarios afectados; Los Campitos, 473; Santa Anita, 590; Alejandro Petión, 443, mientras que también aparecen registros correspondientes a Santa Rosa, Peluffo, Uribelarrea, Vissir y distintas zonas rurales.

La situación adquiere una dimensión todavía mayor cuando se observan los sectores rurales: Zona Rural 1 registra 804 usuarios afectados y Zona Rural 2 alcanza los 2.125. También aparecen interrupciones en las zonas rurales 3, 4, 6, 7 y 8.

En otras palabras, no estamos hablando de una interrupción aislada que dejó a unas pocas cuadras sin suministro.

Estamos hablando de una parte considerable del territorio de Cañuelas afectada simultáneamente.

El detalle del registro oficial

Estos son los datos informados por el ENRE al momento de la consulta:

Localidad / zonaUsuarios afectadosHora estimada de normalización
Cañuelas7.12016:22
Zona Rural 22.12516:22
Los Pozos88816:22
Zona Rural 180416:22
Santa Anita59016:22
Los Campitos47316:22
A. Petión44316:22
Zona Rural 616016:22
Zona Rural 813216:22
Santa Rosa9913:09
Zona Rural 42916:22
Zona Rural 71416:22
Zona Rural 3616:22
Uribelarrea416:22
Vissir416:22
Peluffo313:09

Total de usuarios afectados: 12.894.

La información corresponde al estado del servicio eléctrico publicado por el ENRE y puede modificarse durante el transcurso de la jornada a medida que se normalicen los suministros.

Una diferencia que llama la atención

Hay un dato que merece especial atención.

Mientras para Peluffo y Santa Rosa el registro establece una normalización estimada para las 13:09, para la gran mayoría de los sectores afectados aparece como horario previsto las 16:22.

Eso significa que miles de usuarios podrían permanecer varias horas más sin suministro.

Y aquí aparece una diferencia importante respecto de la información que circuló inicialmente sobre el corte, que indicaba una interrupción hasta las 13:30.

El registro oficial del ENRE muestra, al menos al momento de la consulta, un escenario considerablemente más prolongado para la mayoría de las zonas alcanzadas.

Para una familia puede significar varias horas sin heladera, sin calefacción eléctrica, sin internet y, dependiendo de las circunstancias, sin posibilidad de trabajar o estudiar normalmente.

Para un comercio, puede representar mercadería que necesita refrigeración, equipos que no pueden utilizarse y una jornada de trabajo perdida.

Para una persona que trabaja desde su casa, puede significar directamente quedarse sin herramientas laborales.

Cuando el corte deja de ser una excepción

Y acá empieza la discusión que va más allá de lo ocurrido hoy.

Que una empresa realice tareas programadas o intervenciones sobre la red no constituye, por sí mismo, una irregularidad. Las instalaciones eléctricas necesitan mantenimiento y, en determinadas circunstancias, es necesario interrumpir temporalmente el servicio para realizar trabajos.

El problema aparece cuando los cortes dejan de ser una excepción y comienzan a formar parte del paisaje cotidiano.

Porque el vecino de Cañuelas no solamente necesita que la luz vuelva. Necesita saber que la red sobre la que se sostiene su vida cotidiana está siendo mantenida y modernizada de acuerdo con las necesidades de una ciudad que creció considerablemente durante los últimos años.

Cañuelas ya no es aquella localidad pequeña de décadas atrás. Hay nuevos barrios, más viviendas, más comercios, más industrias, mayor circulación y una población que demanda cada vez más energía.

La pregunta inevitable es si la infraestructura eléctrica está creciendo al mismo ritmo que la ciudad.

¿Cuánta inversión necesita una ciudad que crece?

Esta es probablemente la discusión que debería instalarse con mayor seriedad.

Cada vez que se corta la luz aparece la misma escena: vecinos indignados, publicaciones en redes sociales, reclamos a la empresa y pedidos de explicaciones. Después, cuando vuelve el suministro, el enojo disminuye y todo parece volver a la normalidad.

Hasta el próximo corte.

Pero una política energética seria no debería funcionar de esa manera. El objetivo del mantenimiento de una red no debería ser únicamente reparar cuando algo falla, sino anticiparse a las fallas mediante inversiones, renovación de instalaciones y ampliación de la capacidad cuando la demanda lo requiere.

Y si los usuarios pagan sus facturas todos los meses, es razonable que también exijan saber si las inversiones necesarias están efectivamente acompañando el crecimiento de la demanda.

No alcanza con que la electricidad vuelva.

También importa por qué se cortó, qué se está haciendo para evitar que vuelva a ocurrir y cuánto se está invirtiendo para mejorar la red.

Casi 13.000 usuarios no son una estadística

Quizás lo más preocupante de los números publicados por el ENRE sea que pueden convertirse rápidamente en una estadística más.

12.894 usuarios.

Dicho así parece solamente un número.

Pero imaginemos que cada usuario representa, en promedio, un hogar o establecimiento. Estamos hablando de miles de puertas que hoy se abren y encuentran la misma pregunta: «¿Cuándo vuelve la luz?»

En algunos casos habrá familias enteras esperando.

En otros, comercios intentando continuar con su actividad.

En las zonas rurales, además, las consecuencias pueden ser particularmente complejas por las distancias y las características de la actividad productiva.

Por eso la calidad del servicio eléctrico no puede medirse únicamente por si finalmente la energía vuelve.

También debería medirse por cuántas interrupciones se producen, cuánto duran, cuántos usuarios afectan y qué inversiones se realizan para reducirlas.

La ciudad que quiere crecer necesita una red a la altura

Cañuelas tiene una oportunidad enorme por delante. Su ubicación estratégica, la cercanía con los principales corredores viales, el desarrollo industrial y el crecimiento demográfico pueden convertir al distrito en un polo económico cada vez más importante.

Pero ninguna ciudad puede sostener un proceso de crecimiento sin infraestructura.

Se necesitan calles, transporte, agua, cloacas, seguridad, conectividad y, por supuesto, electricidad.

Si queremos que nuevas industrias se radiquen en Cañuelas, que se generen puestos de trabajo y que continúe creciendo la actividad económica, necesitamos una red eléctrica capaz de acompañar ese proceso.

Porque una empresa puede decidir instalarse en un lugar por su ubicación estratégica, pero difícilmente pueda trabajar con normalidad si la infraestructura básica no está preparada para responder a la demanda.

La pregunta que queda después de que vuelva la luz

Probablemente durante la tarde el suministro comience a normalizarse y el episodio termine.

Las heladeras volverán a funcionar.

Los comercios retomarán su actividad.

Los vecinos volverán a encender sus electrodomésticos.

Y la vida seguirá.

Pero sería bueno que el debate no termine ahí.

Porque 12.894 usuarios afectados en un mismo día merecen algo más que esperar que vuelva la electricidad.

Merecen información.

Merecen explicaciones.

Y, fundamentalmente, merecen saber si detrás de cada corte existe un plan de inversión y mantenimiento capaz de evitar que mañana tengamos que escribir exactamente la misma noticia.

El ENRE ya puso los números sobre la mesa.

Ahora sería interesante que quienes tienen responsabilidad sobre el servicio respondan las preguntas que esos números generan.

Porque una ciudad que crece no puede acostumbrarse a vivir mirando el cielo cada vez que se corta la luz.

La electricidad no debería ser un servicio que funciona «cuando puede». Debería ser una infraestructura sobre la que una ciudad pueda construir su futuro.

CAÑUELAS EN RED
Información en primera persona

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *