Calles de tierra, casas centenarias, una plaza única, gastronomía de campo y una feria que los fines de semana vuelve a llenar de movimiento al histórico pueblo de Cañuelas.
Hay lugares a los que uno llega para conocerlos y otros a los que llega para bajar un cambio.
Uribelarrea pertenece definitivamente al segundo grupo.
A unos 90 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, este pequeño pueblo del partido de Cañuelas se convirtió en uno de los destinos elegidos para una escapada de un día. Pero su atractivo no está solamente en las parrillas o en la posibilidad de comer un buen asado: está en algo mucho más difícil de encontrar cerca de una gran ciudad.
El tiempo parece pasar más despacio.
Un pueblo que nació hace más de un siglo
La historia de Uribelarrea comenzó a fines del siglo XIX, cuando Miguel Nemesio de Uribelarrea impulsó la creación de la colonia.
El trazado del pueblo tiene una particularidad que todavía hoy sorprende al visitante: la Plaza Centenario y sus calles diagonales forman una estructura diferente a la de la mayoría de las localidades bonaerenses.
La plaza fue proyectada por Pedro Benoit, el mismo ingeniero y arquitecto vinculado al diseño de la ciudad de La Plata.
Frente a ella aparece uno de los edificios más reconocibles de Uribelarrea: el Santuario Nuestra Señora de Luján, inaugurado en 1890 y construido en estilo neogótico. El templo conserva además una fuerte relación con la historia del pueblo, ya que allí descansan los restos de su fundador.
Y hay otro dato que suma atractivo: sus calles y edificios fueron utilizados como escenario para distintas producciones cinematográficas, entre ellas Evita, filmada en 1996.
La caminata también forma parte del viaje
Una de las mejores maneras de conocer Uribelarrea es dejar el auto estacionado y caminar.
No hace falta seguir una ruta demasiado estricta.
Se puede comenzar en la plaza, recorrer las diagonales, mirar las antiguas casas de ladrillo, acercarse a la estación ferroviaria —inaugurada en 1892— y continuar por la avenida Valeria de Crotto, donde se concentra buena parte de la actividad gastronómica.
El pueblo conserva una escala que permite recorrerlo tranquilamente y descubrir detalles que desde el auto pasarían inadvertidos.
Incluso existe una propuesta denominada “La búsqueda del tesoro”, un recorrido pensado para descubrir distintos lugares relacionados con la historia y las tradiciones de Uribelarrea.
Cuando aparece el hambre
Y sí: llega un momento en que el paseo inevitablemente conduce hacia una mesa.
El asado, las empanadas, las picadas, los quesos, los embutidos, las pastas caseras y los productos regionales forman parte de una identidad gastronómica que convirtió a Uribelarrea en uno de los pueblos rurales más conocidos de la provincia.
Entre las opciones que actualmente aparecen en el circuito gastronómico están El Palenque, frente a la plaza, y La Uribeña, sobre la avenida Valeria de Crotto.
También hay propuestas como 1814 restaurante y parrilla de campo y Sixto Cantina, que amplían la oferta para quienes buscan algo más que la tradicional parrilla.
Pero quizás lo más interesante sea justamente no ir con tanta planificación.
Caminar, mirar las cartas, elegir dónde sentarse y dejar que el día avance.
La feria: otra excusa para volver
Los fines de semana, Uribelarrea suma otro atractivo: la Feria de Artesanos y Emprendedores, que funciona en el predio de la Sociedad de Fomento, sobre avenida Valeria de Crotto.
Allí se pueden encontrar artesanías, productos regionales y distintos emprendimientos, en una propuesta que complementa el recorrido gastronómico. La feria abre sábados y domingos desde las 11.
Es también uno de esos lugares donde aparece una postal diferente del pueblo: familias caminando, visitantes recorriendo puestos y vecinos compartiendo el espacio.
Y si queremos seguir un poco más…
Uribelarrea también permite salir del circuito tradicional.
Para quienes buscan una experiencia vinculada con el campo aparece Valle de Goñi, un establecimiento caprino ubicado sobre la Ruta Nacional 205.
También existen propuestas de cabalgatas y otros emprendimientos vinculados al turismo rural.
La idea es que el visitante no tenga que limitarse a “ir a comer y volver”, sino que pueda convertir la visita en una verdadera escapada.
El secreto de Uribelarrea
Quizás el mayor atractivo de Uribelarrea sea algo que no figura en ningún menú.
Su ritmo.
En una época en la que todo parece tener que hacerse rápido, este pequeño pueblo de Cañuelas propone exactamente lo contrario.
Sentarse en una plaza.
Caminar por una calle de tierra.
Entrar a un almacén.
Comer una picada.
Mirar una casa antigua.
Comprar algo hecho por un artesano.
Tomar un café.
Y volver a caminar.
Uribelarrea no necesita demasiadas explicaciones para conquistar al visitante. Hay que recorrerlo.
Porque quizás esa sea la verdadera riqueza turística que tenemos en Cañuelas: un lugar que está lo suficientemente cerca de Buenos Aires como para llegar en poco tiempo, pero lo suficientemente lejos de su ritmo como para sentir que uno se fue mucho más lejos.
Este fin de semana, si buscás una escapada sin necesidad de hacer cientos de kilómetros, Uribelarrea está ahí. Y sigue esperando que la recorramos con tiempo.
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