A los 89 años falleció el Dr. Gregorio Fraga, médico cirujano que dedicó 48 años de su vida al ejercicio profesional y que se convirtió en una figura profundamente vinculada al Hospital Marzetti y a la comunidad de Cañuelas.

Fraga murió el lunes 17 de agosto, luego de atravesar un deterioro general de su estado de salud. Se encontraba internado en el Sanatorio Boedo de Lomas de Zamora, acompañado por Norma, su exesposa y única familiar cercana.

Nacido el 18 de junio de 1937 en Villa Crespo, pasó su adolescencia en el partido de San Martín, donde cursó sus estudios secundarios en el Liceo Militar. Sus padres, de origen humilde, le habían impuesto una condición para poder acceder a una beca: debía ubicarse entre los diez mejores alumnos de su curso. Lo consiguió. La institución le proporcionó vestimenta, alimentación, libros y formación, y allí obtuvo el título de bachiller.

Luego ingresó a la carrera de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires, donde se graduó en 1962. Antes de recibir su título, el Dr. Félix Verna lo recomendó para trabajar como médico de River Plate, experiencia que lo llevó a acompañar al equipo en distintos viajes por Argentina y el exterior.

Gregorio Fraga saliendo del Hospital Marzetti. Foto: Germán Hergenrether. Archivo InfoCañuela

Más tarde se incorporó al pabellón Finochietto del Hospital Rawson, donde se especializó en traumatología y cirugía. Esa combinación de conocimientos le permitió desarrollar un perfil de cirujano integral, poco frecuente dentro de la medicina argentina.

Tras el cierre del Rawson continuó trabajando en los servicios de traumatología de los hospitales Piñero, Gutiérrez y Ramos Mejía, donde durante casi dos décadas ejerció su actividad ad honorem.

Cañuelas, una elección casi fortuita

En 1970 decidió radicarse en Cañuelas. La decisión tuvo un origen inesperado.

Durante uno de los viajes que realizaba junto al plantel de River, el micro se detuvo en la zona de Libertad y Ruta 205. Fraga bajó para conocer el pueblo y comenzó a caminar por sus calles.

En ese recorrido conoció a Héctor Cirilo Alem, quien lo ayudó a instalarse: consiguió una vivienda, una línea telefónica necesaria para su trabajo y un puesto en el hospital local.

Allí comenzó a atender pacientes gratuitamente durante un largo período. Más tarde fue médico municipal y abrió su propio consultorio particular, primero en Libertad al 1500 y luego en su ubicación definitiva de Acuña al 600.

Durante décadas, el Marzetti se convirtió en uno de los principales escenarios de su vida profesional.

El retiro no lo alejó del hospital

Fraga se jubiló en 2018, después de 48 años de actividad.

Sin embargo, continuó vinculado afectivamente al hospital. Ya retirado, solía realizar largas caminatas por el Camino Panelo y, al regresar, muchas veces pasaba por el Marzetti. Recorría sus pasillos, saludaba al personal y mantenía contacto con quienes habían sido sus compañeros durante tantos años.

En su juventud había practicado numerosos deportes: paleta, golf, esquí, ciclismo, tenis, patinaje y natación. Después de la jubilación, se dedicó especialmente a dos de sus grandes pasiones: la lectura y la música clásica.

Dos años antes de su muerte, al sentirse solo y necesitar compañía para afrontar la última etapa de su vida, decidió regresar junto a su exesposa al departamento que compartían en Caballito.

“Creo que, con alguna falla, he cumplido”

En 2022 concedió una de las pocas entrevistas que realizó durante su vida. La conversación estuvo marcada por su característica modestia y por un perfil alejado de cualquier protagonismo.

Cuando le pidieron que hiciera un balance de su carrera, Fraga respondió:

“Hice algo por mis semejantes, siento satisfacción a pesar de mis errores y de un espíritu no catedrático. Siempre me consideré un individuo con una función que llevé adelante. Creo que, con alguna falla, he cumplido”.

La frase resume una trayectoria de casi medio siglo entendida por el propio médico como una tarea al servicio de los demás.

Tras conocerse su fallecimiento, la intendenta Marisa Fassi decretó 48 horas de duelo y expresó sus condolencias a familiares y allegados.

Con la muerte de Gregorio Fraga se va un médico que dedicó 48 años de su vida a la profesión y buena parte de ellos a Cañuelas, ciudad a la que llegó casi por casualidad en 1970 y que terminó convirtiéndose en el lugar donde construyó gran parte de su historia.

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