En los últimos días creció la preocupación en Cañuelas por una modalidad de estafa virtual que utiliza información obtenida de las redes sociales para hacerse pasar por familiares de las potenciales víctimas y solicitarles dinero mediante historias falsas y situaciones de supuesta urgencia.

A diferencia de otros fraudes, los delincuentes no necesariamente necesitan acceder a una cuenta de WhatsApp. En muchos casos, recopilan fotografías y datos públicos de las personas a través de redes sociales y luego utilizan esa información para construir una identidad falsa.

Fuentes oficiales señalaron que la Comisaría 1.ª de Cañuelas recibe entre una y cinco denuncias diarias por estafas virtuales, muchas de ellas dirigidas contra personas mayores mediante WhatsApp o correos electrónicos falsos.

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Cómo funciona el engaño

1. Primero recopilan información

Los estafadores recorren perfiles públicos de redes sociales en busca de fotografías y datos personales. A través de publicaciones, comentarios y fotografías familiares pueden identificar a padres, hijos, parejas u otros allegados de la persona cuya identidad pretenden utilizar.

2. Crean un supuesto “nuevo número”

Con una línea prepaga, robada o registrada de otra manera, los delincuentes crean una cuenta de WhatsApp y colocan como foto de perfil la imagen obtenida de la víctima.

En algunos casos utilizan números con característica local 2226, buscando generar mayor confianza y hacer creer que se trata de un nuevo teléfono de la persona conocida.

3. Otra posibilidad: duplicación del chip

En los casos más complejos, los delincuentes pueden intentar obtener un duplicado de la tarjeta SIM mediante una maniobra de suplantación de identidad ante la compañía telefónica.

Si el procedimiento tiene éxito, el teléfono de la víctima puede quedarse repentinamente sin señal mientras los delincuentes toman el control de la línea y de la cuenta de WhatsApp.

4. Comienza la historia del “nuevo teléfono”

El primer contacto suele ser un mensaje breve destinado a generar confianza.

Por ejemplo: “Mamá, cambié el número porque rompí el celular, agendame acá” o “Tuve un problema con la línea vieja y estoy usando este número temporalmente”.

El objetivo es que el familiar acepte rápidamente que está hablando con su hijo, hija, pareja u otra persona cercana.

5. Llega el pedido de dinero

Una vez establecida la comunicación, aparece la supuesta emergencia.

Puede tratarse de un accidente, un problema con el automóvil, el pago de una grúa, la compra urgente de un repuesto o cualquier otra situación que requiera dinero de manera inmediata.

Los delincuentes solicitan transferencias a cuentas bancarias, CBU, CVU o billeteras virtuales y, al mismo tiempo, envían mensajes de manera insistente para impedir que la víctima tenga tiempo de verificar la historia.

Un caso que muestra cómo funciona la maniobra

Como ejemplo de esta modalidad, puede recrearse una situación frecuente: una mujer de 62 años recibe un mensaje desde un número desconocido que tiene como fotografía de perfil la imagen de su hijo.

“Ma, soy yo. Se me rompió el teléfono y estoy usando este número”, comienza el mensaje.

La mujer pregunta qué ocurrió y el supuesto hijo responde que tuvo un inconveniente con el automóvil y que necesita dinero para solucionar el problema.

Pocos minutos después llega el pedido:

“Necesito que me hagas una transferencia porque tengo que pagar el arreglo ahora. Después te explico bien”.

Ante la demora en responder, comienzan los mensajes consecutivos:

“¿Estás ahí?”
“Ma, por favor contestame.”
“Necesito resolverlo urgente.”

La víctima, convencida de que está hablando con su hijo, se dispone a realizar la transferencia.

Sin embargo, antes de hacerlo decide llamar al número que tenía agendado desde hacía años. El verdadero hijo atiende el teléfono y confirma que nunca había enviado esos mensajes.

La maniobra había consistido simplemente en utilizar una fotografía pública y datos obtenidos de las redes sociales para construir una identidad falsa.

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El dato clave: la urgencia

Uno de los elementos centrales de esta modalidad es la presión psicológica.

Los delincuentes buscan que la víctima no tenga tiempo de pensar ni de comunicarse con el supuesto familiar por otra vía. Por eso utilizan expresiones como “es urgente”, “necesito pagar ahora”, “no puedo hablar” o “haceme la transferencia y después te explico”.

La rapidez es parte del engaño.

Cómo protegerse

Establecer una palabra clave familiar. Padres, hijos y otros familiares pueden acordar personalmente una palabra o frase secreta. Si alguien escribe desde un número desconocido solicitando dinero, se puede pedir esa clave antes de continuar.

Limitar quién puede ver la foto de perfil de WhatsApp. Desde los ajustes de privacidad de la aplicación es posible configurar la foto de perfil para que solamente puedan verla los contactos.

Verificar la identidad por otra vía. Ante cualquier pedido de dinero realizado desde un número nuevo, no hay que transferir inmediatamente. Lo recomendable es cortar la conversación y llamar al número habitual del familiar mediante una llamada telefónica tradicional.

No dejarse llevar por la urgencia. La presión y la insistencia son parte de la estrategia. Si el supuesto familiar exige una transferencia inmediata, es una razón más para detenerse y verificar la situación.

Activar la verificación en dos pasos de WhatsApp. La aplicación permite establecer un PIN de seis dígitos que agrega una capa adicional de seguridad frente a intentos de tomar el control de una cuenta.

La recomendación fundamental es simple: si un familiar aparece repentinamente desde otro número y pide dinero, no hay que transferir hasta comprobar personalmente que realmente se trata de esa persona.

Cañuelas en Red

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