Nuestro director, Nilo Medina, estuvo en el Complejo Teatral Ítaca y fue a ver Como un aire de ilusión. A continuación, nos cuenta cómo lo vivió.
Hay obras que uno termina de ver y deja atrás al salir de la sala. Y hay otras que se quedan dando vueltas, quizás porque hablan de algo que conocemos mucho más de lo que creemos: la necesidad de seguir soñando incluso cuando la vida parece indicarnos que llegó el momento de bajar de la pista.
Como un aire de ilusión, escrita y dirigida por Fernando Zabala, nos lleva al universo del circo y de una pareja atravesada por los recuerdos, las decisiones tomadas y, fundamentalmente, por un sueño que todavía se niega a desaparecer. La obra está protagonizada por Fabián Guzmán y Mónica Stricker, dos intérpretes que sostienen el espectáculo con una enorme presencia escénica.
Pero si hay algo que me llevé de esta función fue la energía de sus dos protagonistas.
Él tiene un sueño y está entusiasmado por compartirlo. No lo guarda para sí mismo: necesita contarlo, transmitirlo, hacer que el otro vuelva a creer con él. Hay en su personaje una vitalidad casi contagiosa, una especie de impulso que lo lleva a mirar hacia adelante aun cuando el pasado pesa y el cuerpo empieza a marcar sus propios límites.
Ella, en cambio, parece estar parada en otro lugar. Hay afecto, hay historia compartida, hay recuerdos, pero también hay una mirada mucho más cercana al presente y a las decisiones que alguna vez tomó.
Y ahí aparece el corazón de la obra.
Dos personas. Dos maneras de mirar el tiempo. Dos formas de entender qué hacer con los sueños que alguna vez compartieron.
Fabián Guzmán y Mónica Stricker consiguen que esa diferencia no se transforme simplemente en un enfrentamiento entre personajes. Hay algo mucho más humano en sus encuentros. En sus silencios, en sus discusiones y también en esos momentos de complicidad aparece la historia de dos personas que alguna vez estuvieron unidas por el circo y que ahora deben preguntarse qué queda de aquello que fueron.
La obra tiene además una atmósfera muy particular. El circo no aparece solamente como escenario: es casi un personaje más. Es memoria, familia, pasión y también una forma de vida que quedó atrás. Como un aire de ilusión propone justamente ese paisaje de sueños e ilusiones donde el circo y la familia se encuentran.
Y quizás lo más conmovedor sea que el sueño de él no parece ridículo ni imposible mientras lo cuenta. Por el contrario: durante un rato, uno quiere creerle.
Porque todos tenemos alguna vez un proyecto que quedó suspendido, una vida que imaginamos de otra manera o una ilusión que, pese al paso del tiempo, se resiste a morir.
Por eso, cuando él habla de volver, de intentar nuevamente, de recuperar aquello que alguna vez lo hizo feliz, hay algo que trasciende al personaje.
Está hablando de todos nosotros.
Como un aire de ilusión es una obra íntima, sensible y profundamente humana. Una historia sobre el paso del tiempo, pero también sobre la obstinación hermosa de quien todavía se permite imaginar que puede volver a empezar.
Y cuando termina la función, queda justamente esa sensación: la de haber respirado, durante un rato, el mismo aire de alguien que todavía se anima a perseguir un sueño.
🎭 PARA VERLA
Como un aire de ilusión se presenta los sábados a las 17:30 en Ítaca, Complejo Teatral, ubicado en Humahuaca 4027, Almagro, Ciudad de Buenos Aires. La temporada está prevista hasta el 31 de octubre de 2026. (Alternativa. Comunidad en escena.)
🎟️ Entradas: disponibles a través de Alternativa Teatral.
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Una invitación a acercarse al teatro, dejarse llevar por la historia y, quizás, salir de la sala preguntándose qué sueño propio todavía estamos a tiempo de perseguir.














