El Tambero derrotó 2-0 a General Lamadrid, sumó su segundo triunfo consecutivo y llega en alza al partido que puede marcar un antes y un después en la pelea por los primeros puestos. Ahora tendrá enfrente a Luján.
Cañuelas encontró algo que necesitaba y que, a esta altura del campeonato, puede valer muchísimo: regularidad.
El Tambero volvió a ganar. Esta vez fue 2-0 ante General Lamadrid, como visitante, y consiguió encadenar su segunda victoria consecutiva en la Primera C.
No fue un triunfo para decorar una estadística. Fue una victoria de esas que aparecen en el momento justo, cuando el campeonato empieza a separar a los equipos que pelean por algo de los que simplemente transitan las últimas fechas.
Pegó cuando tenía que pegar
Cañuelas construyó la victoria durante una primera mitad en la que fue efectivo.
A los 21 minutos, Thiago González Roca apareció para poner el 1-0 y darle tranquilidad al equipo. Cuando parecía que el primer tiempo terminaba con esa mínima diferencia, Diego Aguirre amplió la ventaja en el descuento.
2-0 y al vestuario.
El complemento tuvo otra lógica. Con la diferencia a favor, el conjunto cañuelense pudo administrar el partido y evitar que Lamadrid encontrara los caminos para meterse nuevamente en juego.
El resultado terminó siendo contundente.
Dos triunfos que cambian el escenario
La victoria ante Lamadrid tiene un valor adicional porque llega después del triunfo conseguido en la fecha anterior.
Seis puntos consecutivos.
Y en un campeonato parejo, eso puede cambiar rápidamente el panorama.
Cañuelas se acercó al puntero Luján, que ahora aparece apenas cuatro puntos por encima. La distancia que hace algunas fechas parecía considerable empieza a achicarse.
Pero todavía queda mucho por jugar.
Y justamente el calendario decidió ponerle al Tambero una prueba inmejorable.
Ahora, contra el líder
La próxima fecha tendrá un partido que promete mucho más que tres puntos.
Cañuelas recibirá a Luján, el líder de la zona.
El Tambero llegará con la confianza que generan dos victorias consecutivas y sabiendo que un nuevo triunfo podría dejarlo todavía más cerca de la cima.
Es de esos partidos que pueden cambiar una campaña.
Porque ganar significa descontar directamente contra el puntero. Y hacerlo en casa, además, podría transformar la ilusión en una posibilidad concreta.
El desafío es sostenerlo
La palabra que aparece ahora es regularidad.
Cañuelas ya demostró que puede ganar. También demostró que puede hacerlo fuera de casa y que tiene capacidad para resolver partidos.
Ahora necesita algo más difícil: mantener el ritmo.
El campeonato entra en su tramo decisivo y cada punto empieza a pesar el doble. Un tropiezo puede volver a ampliar la distancia; una victoria puede poner al equipo definitivamente en carrera.
El Tambero hizo su parte en Devoto.
Ahora viene el líder.
Y quizás sea el momento de empezar a preguntarse si Cañuelas está realmente para pelear el campeonato o si esta buena racha es apenas eso: una racha.
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