¿Es seguro entrar a Astor 360? La pregunta que queda después de una noche de ruido extremo y una habilitación vencida

El local que hoy se muestra como Pugliese volvió a utilizar el nombre Astor para organizar un evento nocturno con la presentación de Ponte Perro. La fiesta del sábado terminó con fuertes reclamos por ruidos y vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que excede a los vecinos: ¿qué condiciones de seguridad fueron verificadas para las personas que asistieron?

La discusión alrededor del establecimiento de Florida y Libertad ya no puede reducirse solamente a una pelea entre quienes quieren dormir y quienes quieren salir.

Después de lo ocurrido durante la madrugada del domingo, aparece una pregunta mucho más importante:

¿Es seguro para una persona ingresar a un lugar cuya situación habilitatoria todavía no fue aclarada?

El interrogante no surge de una especulación.

Surge de un dato que consta en el expediente judicial: la propia Municipalidad de Cañuelas reconoció que la autorización transitoria de funcionamiento del establecimiento estaba vencida y que no registraba un acto administrativo de renovación o regularización.

Y, pocas semanas después de ese reconocimiento, el lugar volvió a organizar una noche de actividad nocturna.

Esta vez bajo el nombre Astor 360.

Con público.

Con música.

Y con la presentación de Ponte Perro.

¿Qué se controla antes de que entre la gente?

Cuando una persona ingresa a un establecimiento de estas características no debería tener que preguntarse si las condiciones básicas para su seguridad fueron verificadas.

Debería existir una autorización que determine, entre otras cuestiones, qué actividad puede desarrollar el lugar y cuántas personas pueden permanecer allí.

También existen controles relacionados con seguridad, emergencias y admisión y permanencia. La Provincia de Buenos Aires establece para los establecimientos dedicados a espectáculos y entretenimiento requisitos que incluyen la habilitación y capacidad autorizada, seguro de responsabilidad civil, nómina de controladores de admisión y permanencia y contratación de emergencias médicas. (Ministerio de Seguridad)

Por eso la situación administrativa del establecimiento no es un simple trámite burocrático.

Tiene consecuencias concretas para quienes entran.

Si el municipio reconoce que una autorización transitoria está vencida, la pregunta inmediata es qué ocurrió después:

¿Se volvió a inspeccionar el lugar?

¿Se verificó su capacidad?

¿Se controlaron las salidas de emergencia?

¿Se verificaron las condiciones contra incendios?

¿Existe seguro vigente?

¿Existe servicio de emergencias médicas?

¿Quiénes estuvieron a cargo del control de admisión y permanencia durante el evento?

¿Qué autorización permitió realizar Astor 360?

Pugliese por fuera. Astor 360 por dentro.

El cambio de fachada tampoco resuelve el interrogante.

El establecimiento comenzó a mostrarse como Pugliese, pero continuó desarrollando actividad nocturna. Y este sábado volvió directamente el nombre Astor con un evento que incluyó a Ponte Perro.

Eso resulta particularmente relevante porque la propia Municipalidad manifestó en la Justicia que no tenía registrado un trámite de modificación del funcionamiento del establecimiento.

Entonces, más allá del nombre comercial que aparezca en la fachada, lo importante es saber qué actividad está efectivamente autorizada.

Porque cambiar el cartel no necesariamente cambia la categoría habilitatoria.

Y la noche del sábado fue extremadamente ruidosa

A todo esto se suman los reclamos que ya existen por ruidos molestos, además de las quejas vinculadas con motocicletas que circularían con escapes adulterados y la cuestionada ausencia de controles municipales y policiales durante la actividad nocturna.

La situación volvió a quedar expuesta este sábado, cuando el evento Astor 360 generó, según el relato del vecino afectado, un nivel de ruido extremadamente elevado que hizo imposible descansar.

El antecedente tampoco es nuevo. El conflicto por los ruidos del establecimiento ya había llegado a la Justicia y había sido objeto de pedidos de inspecciones y mediciones sonoras nocturnas. (InfoCañuelas)

La pregunta también es para quienes fueron a la fiesta

Este es quizás el aspecto que menos se está discutiendo.

Los vecinos pueden reclamar por el ruido.

El municipio puede controlar.

La Justicia puede intervenir.

Pero hay otra parte directamente involucrada:

las personas que entran.

Quien compra una entrada o concurre a un evento tiene derecho a esperar que el establecimiento cumpla las condiciones legales y de seguridad correspondientes.

Y si existe una autorización vencida sin renovación o regularización registrada, resulta razonable que las autoridades expliquen qué controles fueron realizados antes de permitir que cientos de personas ingresaran a una noche de fiesta.

Porque si alguna emergencia ocurriera, la pregunta ya no sería administrativa.

Sería mucho más grave:

¿estaban dadas todas las condiciones para que ese lugar recibiera público esa noche?

El municipio tiene la palabra

La respuesta no debería quedar en manos de rumores, redes sociales ni discusiones entre vecinos y comerciantes.

Debe existir en un expediente.

¿Cuál es la habilitación vigente?

¿Cuál es la capacidad autorizada?

¿Qué actividad permite?

¿Está autorizado para realizar shows y eventos nocturnos?

¿Qué controles de seguridad tiene aprobados?

¿Qué inspecciones se realizaron antes y durante Astor 360?

Y fundamentalmente:

¿Qué garantías tenía una persona que ingresó al lugar el sábado 19 de septiembre?

Porque el problema ya no es solamente que los vecinos no puedan dormir.

También hay que preguntarse si quienes salen de sus casas para divertirse tienen derecho a saber que están entrando a un lugar que cumple con todas las condiciones de seguridad exigidas.

Y esa respuesta, a esta altura, debería ser pública y verificable.

Cañuelas en Red©

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